jueves, 18 de marzo de 2010

Qué horas tan desesperantes


Hoy he tenido un día medio malo. Ayer por la tarde, estuve buscando por mi casa un código de Derecho Financiero y Tributario que utilizo y es necesario para calcular los distintos rendimientos de cara a tributar al IRPF (y muchos tributos más) y me encuentro con que no estaba en mi casa, así que volví mentalmente sobre mis pasos y recordé que cuando salí de la uni y me metí en el coche ya no lo tenía (y por supuesto ni me había dado cuenta). No es un código precisamente barato como puede ser el Código Penal o Civil, sino que es un señor código con un repertorio más que amplio de las leyes tributarias y delitos fiscales, así que al caer en la cuenta de que me lo había dejado en la uni caí en una "depresión" ipso facto.
Me pasé la tarde y la noche dándole vueltas, pensando en quién habría cogido mi libro, si me lo devolvería o si se lo quedaría como tantas y tantas veces ha sucedido, y más cuando por la tarde en ese aula había clases. Además jamás en la vida he perdido un libro y ni tan siquiera he tenido jamás una multa por haberme retrasado en la devolución de un libro en la biblioteca.


Me machaqué y machaqué mentalmente para posteriormente darle paso al pensamiento de "debo ir a conserjería a ver si quién lo cogió fue un alma caritativa y no se lo quedó". Y eso hice. Llegué a las ocho menos algo a la uni y me recorrí las tres conserjerías de mi facultad y no aparecía por ningún lado, así que me dije "olvídate, te guste o no deberás comprarte otro". Así que fui derrotada y con el alma por los suelos hacia mi clase para tener la asignatura a cuyo código (que había ya dado por desaparecido) pertenecía. Me senté en los asientos que están delante del aula porque la clase todavía no estaba abierta y veía cómo la gente llegaba y se ponía animosamente a hablar (todo lo contrario a lo que yo hacía, que no era otra cosa sino darle vueltas al tema) hasta que de repente llegó una compañera de clase, se acercó a mí y me dijo "se te quedó ayer esto en clase, menos mal que me dí cuenta" y de su carpeta apareció mi "chiquitín". Qué alegría que me dió, tanto fue así que no pude contener las lágrimas. Se lo agradecí mil veces y no me despegué de él en todo el día. ¡Todavía queda gente honrada! Gracias a Dios.

Así que para mí sí que ha sido un día un tanto intenso, jeje.

P.D. no he recibo acuse de recibo, ni e-mail del Ministerio de Educación, así que estoy inquieta (y eso que en Madrid mañana es fiesta...), pero a esperar toca, ¡maldita burocracia! Lo que voy a hacer es pagar la reserva y luego según respuesta iré o pediré que me devuelvan el dinero, pero al menos tener asegurada la opción que más me guste.

Y esto ha sido todo por hoy ^^

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