
Hice el examen oral, me puse la segunda en la lista. Llevo dos días con fiebre y gastroenteritis, sin apenas poder comer, sin apenas poder estudiar y repasar, y aún así me presenté (sí, es que soy super molona y me encanta exigirme a pesar de saber que no voy a poder xD).
Pues no dormí sino una hora, el resto me la pasé como pude repasando o intentándolo porque mi barriga... agüita... luego llegué a la uni sobre las siete y poco de la mañana y me pasé todo ese tiempo hasta las nueve intentando no pensar en lo mal que me sentía y en las ganas que tenía,y que apenas podía domar, de ir al baño.
Otras compañeras mías estaban con diarrea, así que muy sola con mi pesar no estaba.
Luego, después de... ¿cuánto? dos horas esperando con sufrimiento llega el momento: pasamos al aula los 36 que nos examinamos, me digo a mí misma "el tema 9 no, el tema 9 no..." (era el que no dominaba apenas o casi nada).
El profesor me ofrece sus cajitas llenas de bolas de bingo para que saque una bola que corresponderá a un tema de cada parcial, saco una bola... el tema 20 (bien, ese lo manejo), saco otra bola... el tema 9 (me cago en... :@). Nada, me tranquilizo, total, peor no podía estar.
Me siento, me hago mis esquemas mientras al chico que se examina delante de mí está siendo avasallado por el profesor... ufff este chico no sé yo si aprobará, está dudando mucho.
Termina con él y me llama a mí, me siento, me pregunta qué me pasa, le digo que tengo a fiebre y cia. y me mira con cara de pena.
Me empieza a preguntar de mi tema, ¡no me acuerdo de lo que me pregunta! Me da una pista, ¡ah sí! le contesto correctamente. Me sigue preguntando sobre mi tema, ole por mí, puedo sobrellevarlo, llega al tema 9... nada... mi mente no reacciona, no me acuerdo de nada, de hecho ni lo manejo como debería... Me intenta ayudar, me da pistas... nada... mi mente es un desierto... me salen las lágrimas, no por el examen sino por lo mal que físicamente me encuentro... él tira aún más de mí pero nada de nada... le digo que lo deje, me levanto y me voy.
Me encuentro con los compañeros que no quisieron ver el examen para no ponerse más nerviosos, y les cuento, suelto las lágrimas y me digo "ya pasó". No fue tan malo, la culpable fui yo, pero septiembre es una buena oportunidad para demostrar que me lo preparé.
Al menos sé como examina, al menos sé como preparármela.
Llego a casa y voy corriendo al baño, la barriga me reclama y posteriormente el sueño y la fiebre. Duermo unas dos horas sola en casa (mis padres habían salido) y me levanto mejor, con la sensación que te dice que ya no tienes que obligarte a levantarte a las 3 de la mañana, que te dice que puedes dormir a pata tendida, que tienes mucho tiempo para estudiar tranquila.
Esa sensación de revancha... de ganas y como no, de disfrute del tiempo libre.
Un día malo... en el que también perdemos al gran José Saramago... la vida, que es así de caprichosa.